¿Qué son los activos fiscales diferidos (DTA)?

Qué son los activos fiscales diferidos DTA

Algunas veces escuchamos términos tan técnicos que nos afectan en la sociedad, y aunque son poco explorados tenemos que comprender los conceptos que conllevan ante un tema de interés público.

Puede que este tema sea apasionante solo para aquellos a quienes les interesan los activos fiscales diferidos, ya que un cambio repentino, puede poner en peligro la estabilidad financiera, y esta situación de peligro, sí provoca un genuino interés.

Vale la pena destacar que la comisión de Europa realizo una investigación sobre los activos fiscales diferidos, conocidos por sus siglas en inglés DTA, de los bancos en Italia, España, Portugal y Grecia.

¿Qué son los activos fiscales diferidos (DTA)?

Los activos fiscales diferidos son los que se producen cuando las empresas registran pérdidas dentro de un periodo que se puede compensar después o al momento en que se generan los beneficios lo que constituye un crédito fiscal.

Los cambios han surgido debido a que existe una normativa de solvencia que entró en vigencia desde el año 2014 en la que se exige que los DTA de la banca sean deducibles de los propios recursos, esta medida ya no está garantizando que se sostenga el valor de las acciones en caso de que la entidad pase por dificultades económicas.

¿Qué son los DTA?

Las entidades financieras, cuentan con gastos que pueden disminuir sus beneficios, pero gracias a la ley, hasta el día de hoy, no se han podido desgravar en el impuesto que paga la sociedad, lo cual quiere decir que se pagan más impuestos de los que se deberían pagar realmente.

Por lo que la economía y hacienda han reconocido el derecho de reservarse esos gastos para usarlos en el futuro con el propósito de reducir impuestos que deberán pagar por los beneficios que se ocasionarán en los siguientes años. Por ese motivo es que se le conocen como diferidos.

¿De dónde vienen estos gastos no deducibles?

Existen tres fuentes de las cuales provienen estos gastos. La primera es de las provisiones que los bancos tienen que hacer para poder cubrir el riesgo de pérdidas de sus activos a nivel futuro, especialmente si el crédito que promueve los inmuebles se deriva de los decretos de Guindos de 2012.

En dicha provisión de capital se quita del beneficio, pero al no tratarse de una pérdida real, el dinero continúa guardado en la entidad y no se disminuye el capital económico sobre el cual se hace el cálculo del impuesto de Sociedades, por eso se produce un activo fiscal que es diferido.

La segunda fuente es la que consiste en los aportes que los bancos hacen a planes de pensiones para cubrir a sus empleados, que se trata de un dinero que se captura con concepto de gasto y que disminuye el beneficio, pero al estar guardado de igual manera tampoco es deducible.

Y, por último, la tercera fuente está en las pérdidas de ejercicios anteriores que, de acuerdo con la legislación actual sobre el impuesto de las Sociedades, al momento en que una empresa muestra pérdidas, puede usarlas para disminuir los impuestos que va a pagar en el futuro, cuando se vuelvan a tomar en cuenta como beneficios.

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