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Los combustibles renovables no son un único producto ni se fabrican todos de la misma manera. Bajo esta denominación se agrupan diferentes combustibles que pueden obtenerse a partir de recursos biológicos, como determinados residuos orgánicos, o mediante procesos que utilizan Hidrógeno y CO2 capturado.
Esta diversidad explica por qué encontramos términos como HVO, biocombustibles avanzados, combustibles sintéticos o e-fuels. Aunque están relacionados con la producción de combustibles, no significan lo mismo: algunos identifican un producto, otros describen su proceso de fabricación y otros responden a clasificaciones establecidas por la normativa.
Conocer estas diferencias ayuda a comprender cómo se producen los combustibles renovables, qué materias primas necesitan y qué aplicaciones pueden tener en la movilidad.
¿Qué es un combustible renovable?
Un combustible renovable es aquel cuyo contenido energético procede de fuentes renovables. En términos generales, pueden clasificarse en dos grandes grupos según su origen: los obtenidos a partir de biomasa y los combustibles renovables de origen no biológico. Esta distinción se recoge en el marco europeo de energías renovables, especialmente en la Directiva (UE) 2018/2001 y sus modificaciones posteriores.
Algo importante que aclarar sobre este tipo de combustibles es que su origen renovable no significa que estén libres de emisiones, aunque pueden ayudar a reducirlas. Para determinar la contribución de un combustible renovable a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero frente a un combustible de referencia hay que analizar todo su ciclo de vida. Este cálculo tiene en cuenta, cuando corresponde, el carbono capturado durante el crecimiento de las materias primas orgánicas utilizadas para su fabricación, las emisiones asociadas a su obtención y transporte, el proceso de producción y distribución del combustible y su utilización final.
¿Cómo se clasifican los combustibles renovables según el origen de sus materias primas?
La forma más sencilla de entender su clasificación es observar de dónde procede la materia prima o la energía utilizada para fabricarlos. Según este criterio, podemos diferenciar dos grandes familias:
- Combustibles de origen biológico: se obtienen a partir de biomasa, que puede incluir cultivos, aceites vegetales, grasas animales y determinados residuos orgánicos. Entre los productos que pueden fabricarse por esta vía se encuentran el bioetanol, el biodiésel FAME, el HVO de origen renovable y el biometano.
- Combustibles renovables de origen no biológico: se producen a partir de fuentes de energía renovables distintas de la biomasa. Un ejemplo es el hidrógeno obtenido mediante electrólisis del agua utilizando electricidad renovable, que también puede emplearse para fabricar otros combustibles, y determinados e-fuels que cumplen los requisitos RFNBO.
Esta división ayuda a identificar la procedencia de los recursos, pero no debe confundirse con otras clasificaciones. Por ejemplo, HVO identifica un tipo de combustible y la tecnología a través de la que se obtiene, mientras que biocombustible avanzado es una condición regulatoria que depende, entre otros aspectos, de la materia prima utilizada.
Tampoco todos los productos de una misma familia tienen idénticas propiedades o aplicaciones. Un combustible destinado a un automóvil, por ejemplo, debe cumplir requisitos técnicos diferentes de los establecidos para la aviación.
¿Qué combustibles renovables pueden obtenerse a partir de materias primas de origen biológico?
La biomasa permite fabricar combustibles líquidos y gaseosos mediante distintas tecnologías de transformación. La composición de las materias primas condiciona tanto el proceso como el producto que se obtiene.
Entre los principales ejemplos destacan:
- Bioetanol: es un alcohol producido habitualmente mediante la fermentación de azúcares o almidones. También existen procesos que permiten obtenerlo de materiales lignocelulósicos, como determinados residuos agrícolas.
- Biodiésel FAME: se fabrica mediante un proceso químico denominado transesterificación, que transforma aceites o grasas en ésteres metílicos de ácidos grasos.
- HVO (Hydrotreated Vegetable Oil):es un combustible parafínico obtenido mediante hidrotratamiento de materias primas como aceites vegetales, aceites de cocina usados o determinadas grasas. Cuando estas materias primas tienen origen renovable, puede producirse diésel renovable mediante esta tecnología.
- Biometano: es un gas rico en metano que puede obtenerse mediante la depuración del biogás generado, por ejemplo, por digestión anaerobia de residuos orgánicos.
Aunque el HVO y el biodiésel FAME pueden partir de materias primas similares, no son el mismo combustible. Sus procesos de fabricación y composiciones químicas son diferentes.
Un ejemplo comercial de HVO es Repsol Diésel Nexa de origen 100 % renovable, elaborado a partir de materias primas de origen renovable, entre las que se encuentran aceites de cocina usados y otros residuos orgánicos, de acuerdo con la ficha técnica del producto. Según la documentación de Repsol, este producto cumple la norma europea EN 15940 y es compatible con todos los motores diésel actuales.
¿Qué son los combustibles renovables de origen no biológico?
Los combustibles renovables de origen no biológico se conocen por las siglas RFNBO, procedentes de la expresión inglesa Renewable Fuels of Non-Biological Origin.
Según la normativa europea, son combustibles líquidos o gaseosos cuyo contenido energético procede de fuentes renovables distintas de la biomasa.
Uno de los ejemplos más conocidos es el hidrógeno renovable producido mediante electrólisis. En este proceso, la electricidad renovable permite separar el agua en hidrógeno y oxígeno.
Ese hidrógeno puede utilizarse directamente como combustible o incorporarse a otros procesos industriales. Por ejemplo, puede combinarse con una fuente de carbono, como CO₂ capturado, para producir determinados combustibles sintéticos.
Aquí aparecen dos términos que conviene distinguir:
- Combustibles sintéticos: son los obtenidos mediante procesos de síntesis química. Esta denominación describe cómo se fabrica el combustible, pero no garantiza que su origen sea renovable.
- E-fuels o electrocombustibles: son combustibles sintéticos cuya producción utiliza electricidad como elemento fundamental del proceso, habitualmente para obtener hidrógeno.
Un e-fuel puede cumplir la definición europea de RFNBO cuando la energía y el proceso de producción satisfacen los requisitos regulatorios correspondientes, incluidos los relativos al origen renovable y a las emisiones de gases de efecto invernadero.
Por tanto, no todos los combustibles sintéticos son renovables, ni basta con utilizar electricidad en su fabricación para considerar automáticamente un producto como RFNBO.
Estas tecnologías amplían las vías disponibles para desarrollar combustibles renovables, como el e-metanol o el queroseno sintético de origen renovable, con aplicaciones en ámbitos como el transporte marítimo y la aviación. La diversidad de recursos y rutas tecnológicas contribuye a ampliar las alternativas disponibles y a reforzar la resiliencia del sistema.¿Qué son los biocombustibles avanzados y cómo encajan entre los combustibles renovables?
La expresión biocombustible avanzado puede generar confusión porque no identifica un combustible concreto ni significa simplemente que se haya fabricado mediante una tecnología reciente.
En la Unión Europea, los biocombustibles avanzados son aquellos producidos a partir de las materias primas recogidas en la parte A del anexo IX de la Directiva (UE) 2018/2001, según su definición regulatoria.
Esta lista incluye determinadas materias primas, como la paja, ciertos residuos forestales, algunas fracciones biogénicas de residuos y otros materiales expresamente contemplados en la normativa.
La clave es que un combustible no se convierte automáticamente en avanzado por proceder de residuos.
Por ejemplo, el aceite de cocina usado figura en la parte B del anexo IX, no en la parte A. Por eso, un HVO producido a partir de este aceite no debe clasificarse automáticamente como biocombustible avanzado conforme a la definición europea.
También es importante entender que HVO y biocombustible avanzado pertenecen a niveles distintos de clasificación. HVO identifica un tipo de combustible obtenido mediante hidrotratamiento; avanzado describe una condición regulatoria asociada a las materias primas.
Así, determinados combustibles HVO podrían cumplir esa condición si se producen a partir de materias primas admitidas y satisfacen los demás requisitos aplicables.
¿Por qué son importantes el origen y la trazabilidad de las materias primas?
El origen de las materias primas determina cómo debe clasificarse un combustible renovable. No es lo mismo producirlo a partir de aceites vegetales que utilizar residuos agrícolas o hidrógeno obtenido con electricidad renovable. En cada caso, las materias primas establecen qué categoría le corresponde y qué requisitos debe cumplir.
Pero ¿cómo se comprueba que un combustible procede realmente de las materias primas declaradas? Para eso sirve la trazabilidad, que permite documentar y verificar su procedencia a lo largo de la cadena de producción.
Por ejemplo, cuando se utilizan aceites de cocina usados para fabricar diésel renovable, es necesario disponer de información que acredite su origen y permita seguir las cantidades que entran en el proceso. Los sistemas de certificación ayudan a verificar estos datos y el cumplimiento de los requisitos de sostenibilidad correspondientes.
En este contexto, es importante no confundir la certificación con la calidad técnica del combustible final, para lo que existen normas y controles específicos.
La Directiva de Energías Renovables (RED) establece criterios de sostenibilidad y de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para los combustibles renovables, y su cumplimiento puede demostrarse mediante sistemas de certificación voluntarios reconocidos por la Comisión Europea. Estos sistemas verifican el origen renovable de las materias primas utilizadas, su trazabilidad a lo largo de toda la cadena de suministro y la reducción de emisiones asociada al combustible, calculada conforme a las metodologías establecidas en la normativa europea.
Esta necesidad de identificar y documentar las materias primas también se plantea en la producción industrial. En sus instalaciones de Cartagena, Repsol emplea materias primas de origen renovable, entre ellas determinados residuos orgánicos, para producir diésel renovable y combustible renovable de aviación.. En Puertollano, la compañía inició en mayo de 2026 la producción a gran escala de diésel renovable a partir de materias primas como aceites de cocina usados y otros residuos de la industria agroalimentaria, con una capacidad de 200 000 toneladas anuales, según los datos publicados por Repsol.
Cuando se emplean materias primas de distinta procedencia, su identificación y trazabilidad permiten determinar correctamente la categoría del combustible y acreditar el cumplimiento de los requisitos aplicables, diferenciando su procedencia de la tecnología utilizada para transformarlo y de las especificaciones de calidad del producto final.