España y Portugal han comenzado a preparar sus sistemas bancarios frente a los riesgos de los futuros ordenadores cuánticos, capaces de comprometer algunos de los métodos de cifrado utilizados actualmente para proteger información financiera. Los bancos centrales de ambos países firmaron el 23 de octubre de 2026 un acuerdo de cooperación para anticiparse a esta amenaza tecnológica.
El objetivo es reforzar la seguridad de las entidades financieras antes de que existan ordenadores cuánticos suficientemente avanzados para vulnerar determinados sistemas criptográficos.
Por qué los ordenadores cuánticos preocupan a los bancos
La banca utiliza técnicas de cifrado para proteger comunicaciones, verificar operaciones y garantizar la confidencialidad de información sensible.
Sin embargo, los futuros ordenadores cuánticos podrían romper algunos de los algoritmos de seguridad actuales, especialmente los empleados en determinadas comunicaciones y sistemas de autenticación.
Existe además un riesgo conocido como almacenar ahora, descifrar después: los delincuentes podrían guardar información cifrada y tratar de descifrarla cuando dispongan de tecnología suficientemente potente.
Esto no significa que los ordenadores cuánticos actuales puedan acceder libremente a las cuentas bancarias ni que las transferencias estén desprotegidas.
Un plan de seguridad bancaria dividido en tres fases
El Banco de España y el Banco de Portugal han acordado desarrollar un programa conjunto de criptografía poscuántica, basado en sistemas diseñados para resistir ataques de futuros ordenadores cuánticos.
La iniciativa contempla tres etapas:
- Intercambiar información y establecer métodos comunes de protección.
- Evaluar las infraestructuras bancarias y determinar qué sistemas necesitan actualizarse primero.
- Realizar pruebas de seguridad para comprobar la compatibilidad de las nuevas tecnologías.
También está prevista la creación de un grupo de trabajo con representantes del sector financiero.
Para los clientes, el acuerdo no implica cambios inmediatos en las cuentas, tarjetas o transferencias. Su importancia está en preparar con antelación las infraestructuras que protegen el dinero y los datos bancarios.
La computación cuántica todavía no representa una amenaza generalizada para las operaciones bancarias, pero España y Portugal quieren evitar que una tecnología futura encuentre al sistema financiero utilizando mecanismos de seguridad que hayan quedado obsoletos.